viernes, 7 de diciembre de 2007

BAUHAUS: LA HISTORIA - 1998-2002 (Parte 2)

Por Eduardo Lenti


SEGUNDA ETAPA (Enero 1998 - Diciembre 2002)

Las dos primeras semanas de Agosto de 1997 la presión de Defensa Civil y serenazgo fue constante e implacable. La música sonaba a bajo volumen y la puerta se mantenía cerrada dejando pasar únicamente a la gente conocida. La incertidumbre de no saber si se abriría la noche siguiente rondaba y eso se veía reflejado en los rostros. Algunos no queríamos aceptar que las cosas podrían complicarse cada vez más. Bauhaus parecía desvanecerse. Nunca olvidaré aquella última noche. Días después incluso se liquidó a todo el personal de la discoteca. Todos nos despedimos. De hecho por mi parte aún tenía muchas esperanzas en la re-apertura de Bauhaus. Llamaba constantemente para estar al tanto de algún avance y de ese modo estar preparado para retornar. Lamentablemente el juicio tomaría varios meses.

Faltando apenas unos días para la Navidad, Pico me dio la buena noticia. El problema con Bauhaus se había superado y la discoteca abriría a partir de la primera semana de Enero de 1998. Ciertamente mucha gente que acudió durante los primeros años, se alejó por algún tiempo, incluso algunos ya no regresaron. No existía Internet y como entenderán, fue bastante difícil contactarlos nuevamente.


Durante la primera etapa de la discoteca existía una lista de invitados. Unos 50 amigos o conocidos por cada socio. Siempre se veía la pista llena con gente allegada haciendo ambiente y animando a los nuevos clientes a familiarizarse con la música. A partir de la re-inauguración de Bauhaus cambiarían algunas cosas. La lista de invitados fue eliminada. Desde entonces, todos, sin excepción pagarían el precio de entrada. Como imaginarán, algunos se iban molestos pues se habían acostumbrado a no pagar y seguramente al cambiar las reglas del ingreso, estas personas probablemente lo tomaron más como una descortesía.




En la segunda etapa fue notoria la ausencia de uno de los socios, me refiero a Juan José. Igualmente Claudio, quien ya vivía en los Estados Unidos, optaría por vender sus acciones en Noviembre de 1999.

Por el contrario a Karina se le comenzó a ver con más frecuencia. Ella se hizo cargo del lugar y ciertamente hubo muchos cambios significativos que evidenciaban el interés de convertir a Bauhaus en una verdadera y visionaria empresa. Pico en tanto, re-apareció como administrador haciéndose cargo de la caja y de la puerta indistintamente.


Como mencioné, tras la re-inauguración, la discoteca no contaba con una base de datos y no había forma de contactar con muchos de los asiduos al local y menos, con la gente que estuvo rotando y llenaba los días Miércoles y Jueves. Las cosas se daban de tal manera que la promoción de Bauhaus prácticamente partiría de cero.


A pesar de los inconvenientes, los fines de semana nuevamente se poblaron de público durante aquel verano de 1998. Para el mes de Marzo prácticamente la discoteca ya se había recuperado. El Miércoles también se recuperó aunque en parte, y digo en parte, pues no alcanzó el nivel del año anterior. El día Jueves sí que se vio seriamente afectado. No había mucha concurrencia de público.


Por motivos personales, finalizado el mes de Marzo, tuve que retirarme de Bauhaus por dos y medio meses. En Junio me reincorporé como DJ. Continuaría siendo el único DJ de la discoteca las cuatro noches.


En la segunda mitad de 1998 visité en varias oportunidades la cabina de Blue Buddha. Como sabrán o recordarán, el Buddha era la discoteca de música electrónica que tenía Mammut. Las visitas a la cabina del lugar las hice de día. La finalidad de tales visitas era escuchar algo de música. Pero el encuentro con la discoteca abierta se dio en Agosto de aquel año. La aceptación del público y la energía que se percibía era algo nuevo para mí. Entiendo que mucha gente que gustaba de la música de los años 80, por aquella época, no soportaba el denominado Trance o House. Sin embargo, algunos de los temas de mayor identificación del lugar en cuestión, los añadí a mis sets por cuenta propia. La fórmula funcionó. No eran muchas canciones, pero le dieron otra cara al Miércoles (más fuerza y velocidad), de ese modo, alguna gente que iba a Buddha se animó también a asistir las noches del Miércoles de Bauhaus. Fue una forma de renovar parcialmente los sets. Lo negativo era que se trataba de temas de consumo inmediato, es decir, de usar y tirar. La nueva fórmula se mantuvo hasta la primera mitad de 1999. Por entonces la noche del Miércoles ya tenía un precio de entrada que era el equivalente al valor de una cerveza. El Jueves en tanto, no había logrado recuperarse del todo y una de las ideas por las que se optó poner en práctica, fue hacer fiestas de música electrónica. La noche del Jueves la discoteca tomaba el nombre de Area 51 y los DJs eran los mismos de Buddha, es decir, Nuclius y Bencho. La idea funcionó.

Karina Natteri ya contaba por entonces con una base de datos y la manera como empezó a marketear el lugar fue fundamental. El cambio en la gente fue notorio. Es por esa época cuando se tomó con fuerza la idea de las programaciones y los especiales. Eso le dio nuevos aires a la música. Karina estuvo a cargo de esas nuevas ideas para la discoteca. Patty ‘patito’ se encargó de encuestar al público asistente que conformaría la primera base de datos de Bauhaus y desde la cuál se informó semana a semana sobre los especiales a realizarse en la discoteca. Carla Ciurlizza creó la página web haciéndose cargo y brindando el mantenimiento requerido. En tanto Elar Vega se encargó de los diseños de la parte promocional impresa como programaciones, invitaciones, postales, afiches para algunas fiestas especiales, etc.


Bauhaus invirtió mucho en el aspecto promocional, enviando las programaciones (calendarios), invitaciones (tarjetas) y souvenir al domicilio de todos sus socios, además invirtió en los decorados especiales de muchas inolvidables fiestas que se dieron en el lugar. Los encargados de ambientar la discoteca de acuerdo al especial anunciado fueron Marco 'Makako' Losno y Juan Silva.

La fiesta que más recuerdo fue aquella llamada 'Blair Witch Project' (como la película) con hojas secas por todo el piso de la discoteca y ramas colgando del techo de la pista y ese olor a bosque. También el primer 'Bauhaus Virtual' con los teclados colgando rodeados de lana fosforescente sobre la pista y los monitores prendidos boca abajo en el techo, o aquella en donde se exhibieron réplicas de momias y fardos funerarios por toda la discoteca y diapositivas con imágenes de mausoleos y lápidas del antiguo cementerio El Ángel.


La inversión no sólo se hizo en promoción sino también en infraestructura. Se había adquirido en 1998 una Denon 2500 y un mezclador Pioneer DJ500. Poco después también se adquirieron luces inteligentes y dos proyectores de última generación.


Durante el 2000 se realizaron algunas fiestas muy especiales llamadas 'Bauhaus Virtual', como muchos recordarán. La música para estos eventos se organizaba de acuerdo a las votaciones que la gente hacía mediante el pedido de sus canciones en la página de la discoteca. Las canciones se ordenaban como si fuera un Ranking, de acuerdo al número de votos, y las tocaba la noche del Sábado anunciado. Fue una bonita experiencia.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

Este blog me transporta a una época muy agradable de mi vida.
No recuerdo cuándo fue la última vez que fui a Bauhaus, hace varios años que no vivo en Perú. A pesar que estuve muchas veces en mi país, por circunstancias de la vida, no regresé al lugar donde disfruté por mucho tiempo de excelente música, buen ambiente y de la mágica oportunidad de simplemente ver siempre ahí, a la persona que me gustaba terriblemente.

Gracias Eduardo por compartir tus experiencias vividas aquí y por ese exquisito gusto con que seleccionabas la música para nosotros.

Victor Alejandro dijo...

Me has hecho vivir cosas que tenía muy guardado. Gracias Lenti

Carla Ciurlizza dijo...

Ah qué recuerdos... todo este tiempo y recién encuentro esta historia online. Tengo publicadas algunas fotos de la discoteca en la página de Juan, el otro día las digitalizamos después de tantos años, ¡qué nostalgia! Avísame si quieres usar alguna para ilustrar la historia :)
Saludos!!

Anónimo dijo...

Una de las mejores épocas de mi vida fue conocer, Bauhaus, la música, los amigos y a un excelente grupo de personas que trabajaban ahí, desde la entrada, pasando por el bar, siguiendo por la cabina, al final terminando en la pista de baile disfrutando de un buen momento.
Tal y como escribes casi al final de la segunda parte, la magia de la Internet hace recordar aquellas buenas épocas y sobre todo no perder contacto con aquellas personas que suspiramos con añoranza cuando escuchamos o leemos Bauhaus Post Modern Club.
Un fuerte abrazo Eduardo y Un Feliz Día del Padre
Orlando Sanz